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Mostrando las entradas etiquetadas como Miradas

i Ay, pobre Yorick!

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Este es un tipo que me cae simpático con solo mirarlo, y es por eso quizá que me atrevo a traerlo aquí. Su nombre es posible que no nos diga mucho, seguramente nada, pero es necesario decirlo: se trata de Pietro Coccoluto Ferrigni, conocido como Yorick. Me gusta el modo en que se nos presenta: de perfil, paseando con su sombrero, un abrigo abotonado, la mano izquierda en el bolsillo, y la derecha ocupada sosteniendo un cigarrillo. Yorick no parece muy alto, es algo grueso, tiene un poblado bigote, y lo vemos marchar pausadamente, mirando hacia adelante como sumergido en sus pensamientos. Parece alguien que va a lo suyo, o que está paseando sin rumbo por el mero placer de hacerlo. Las pared sobre la que se destaca Yorick es también muy interesante: a la izquierda, hay algo que parecen ser dibujos infantiles, y a la derecha un texto en cursiva que dicen es la dedicatoria del autor a Yorick. Esto último es lo que dicen, que yo no lo he podido comprobar. Pietro Coccoluto Ferrigni,...

Flaneurs

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A este individuo que aparece paseándose por la plaza del Louvre de París un día cualquiera de 1892, lo vi por primera vez hace ya un tiempo en la portada de un libro: la “Fisiología del flâneur“ de Louis Huart. Me gustaba lo que se decía en él, seguramente porque soy muy dado a andar, caminar, subir montes y callejear sin rumbo, y eso es algo que se trata con gran consideración en la obra de Huart. Según afirmaba, cuando escribió su libro allá por la primera mitad del siglo X IX, el flâneur es una especie distinguida, a proteger, que en nada debía confundirse con otros personajes como el pasmarote, el mirón o el granuja, que compartían las calles con él. Si volvemos al tipo de la foto es para contarles que se trata de Gustave Caillebotte, pintor y mecenas francés del que no les voy a descubrir nada que no sepan. Para mi que, dejando de lado el vestuario propio de la época, la escena, los gestos y todo, podrían pasar por haberse hecho hoy mismo. Es algo que siempre me ha llama...

Unos golpes ligeros en los cristales

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Un fetiche absoluto encontrado por la red..., que si llega a ser en una librería de viejo, entre las páginas de un libro de barato, me volvería más loco que una caja de ranas, como dicen por Irlanda.   Escuchen: "Unos golpes ligeros en los cristales le hicieron volverse hacia la ventana. Había empezado a nevar otra vez. Soñoliento, contempló los copos, plateados y oscuros, cayendo oblicuamente co ntra los faroles. Había llegado la hora de ponerse en camino hacia el oeste. Sí, los periódicos tenían razón: nevaba en toda Irlanda. Caía nieve por todas partes en la oscura llanura central, sobre las colinas sin árboles, caía suavemente sobre el pantano cenagoso de Allen y más hacia el oeste, caía para unirse a las olas de las sombrías y rebeldes aguas del río Shannon. Caía también sobre el desolado cementerio de la colina donde estaba enterrado Michael Furey. Se posaba, espesa, sobre las cruces y lápidas torcidas, sobre los barrotes de la cancela, sobre los yermos espino...

Rira bien qui rira le dernier

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Hay algo en la escena de “El loco del pelo rojo” (Vicent Minelli, 1956), en la que un inspector de policía interroga a Gauguin acerca del tajo que se ha dado su compañero Van Gogh en la oreja, que siempre me ha obsesionado. Quizá es porque veo en ella una intencionalidad, un guiño, que no sé si es cosa mía o, simplemente, es así. Aún a riesgo de resultar extenso y pesado, paso a explicarme. En 1930 el escritor norteamericano Irving Stone se encuentra por Europa con su esposa disfrutando de uno de esos viajes de bodas que hacían por aquél entonces los más afortunados, dedicando meses enteros a recorrer los puntos más importantes de nuestro continente. Jean, su esposa y futura editora, le anima a que haga realidad su sueño de escribir un libro sobre un pintor todavía no demasiado apreciado, pero por el que sienten una especial devoción: Van Gogh. Incluso le da algo tan valioso como el título de la obra aún no escrita: lo llamarás Lust for Life… Teniendo un título como ese, lo demá...

A la eternidad en un caballo veloz

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Las representaciones de caballos son muy abundantes entre los mingqi (figurillas funerarias) que se encuentran en las antiguas tumbas chinas. Ya fuera para modelar a estos animales en libertad, típico de la era Han, o representarlos como los seres domésticos y adornados del período Wei o la era Tang, los ceramistas chinos de entonces prestaban mucha atención a representar con la mayor fidelidad posible sus diferentes poses, razas y ex presiones.  Este gusto por los detalles típicos de cada época facilita su datación, para lo cual ayuda también distinguir entre los caballos mongoles, poderosos y de patas cortas, apreciados en el periodo de los Tres Reinos y las Seis Dinastías (220-581); o los caballos estilizados, como el representado en la imagen que acompaña a este texto, importados de Ferghâna, y tan apreciados durante la era Tang (618-907).

Bartitsu

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El Bartitsu, según lo define la wikipedia, es un arte marcial mixto o sistema de defensa personal, desarrollado originariamente en Inglaterra a finales del siglo XIX y principios del XX. En 1901 fue inmortalizado (como "baritsu") por Arthur Conan Doyle, autor de Las aventuras de Sherlock Holmes. Según cuentan, todo comenzó con un inglés que viajó a Japón a mediados de la década de 1890 como ingeniero ferroviario, y quedó fascinado con la tradición de artes marciales del país , especialmente el jujitsu. El nombre del tal inglés era Edward William Barton-Wright, y en poco tiempo regresó a su país con su propia versión de lo que había visto: el Bartitsu. Barton-Wright mezcló artes marciales japonesas, con otros modos de lucha europeos como el boxeo y la esgrima. En esta mezcla, incluyó además estilos propios de las peleas callejeras de entonces, como el savate francés y el stick fight, que hacía uso de una vara, un bastón o un paraguas como arma de autodefensa. Cuando...

Lo que queda de aquello

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Los últimos tramos de la vía Appia Antica recorren su camino hacia Roma en línea recta. A ambos lados, como si de la materialización del tiempo se tratara, encontramos lo mismo restos de enterramientos de tiempos romanos, como silenciosos templos cargados de tradición o viejas pizzerías hundidas en la espesura que ha crecido con el abandono, y cuyos carteles anunciadores, a medio colgar del arco metálico, parecen querer seguir dando la bienvenida, como lo hacían en tiempos pasados, a unos clientes que ya no llegarán. De la via Apia tenía el recuerdo de mis primeras lecturas, en las que me la presentaban como un lugar de paso de hombres y mujeres calzados con unas complicada sandalias, mezclado con el posterior de aquella película de Passolini –creo que era Mama Roma-, en la que estaba poblada de putas que aguardaban entre las sombras de la noche la llegada de algún cliente. Hay un algo entre todas estas reliquias que hacen que parezcan más parte del almacén de atrezzo de unos e...

Consuélate corazón que el mundo rueda

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Curioseando en los hallazgo de Charles Faulhaber sobre un ejemplar de la edición veneciana de 1556 de la  Tragicomedia  ( P.o.hisp. 196 k  [BETA copid 8741]) , existente en la BayerischeStaatsbibliothek de Múnich , en el que hay una serie de notas manuscritas en las guardas, encuentro una versión de un viejo   refrán “Alla uieja barbuda de lexos me saluda” que continúa con algo que pudiera parecer una introducción a lo que viene después y dice: “Los enamorados en Espana suelen pintar motes por recreaçion de sus passiones . Como” Para luego pasar a unos versos, epigramas o quizá parte de alguna canción, que están escritos primero en modo jeroglífico con su transcripción después. Dado me as dado Coraçon Cuydado Asperas piernas Eluira as Consuela te Coraçon que el Mundo Rueda Dados, ases, suelas, piernas, corazones y orbes fueron trazados por alguien en algún momento sobre ese ejemplar de la Celestina, y al encontrarlo sentía una profunda...

Imaginad el año 2000

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¡Si yo supiera cómo va a ser la literatura del año 2000, ya la estaría haciendo! –respondió Ramón del Valle-Inclán a la pregunta de un periodista del Ahora, cuando este le entrevistaba para un especial en el que se pedía a importantes figuras de la cultura, política, ciencia y espectáculo sobre cómo veían que sería el año 2000. Esta y otras opiniones aparecieron efectivamente en un extenso dosier del Ahora del 21 de febrero de 1932, en el que se traza un perfil de lo que sería el mundo, y más concretamente España, a los inicios de lo que es ahora nuestro siglo. Los temas que se tratan son de lo más variados, ajustados siempre a la especialidad de cada uno de los entrevistados, y curiosamente en muchas ocasiones se acercan más a la realidad de lo que ellos mismos hubieran podido suponer. En otras no, y su vaticinio se convierte en un entretenido ejercicio de ciencia ficción que merece ser degustado. Dejo a continuación los titulares que anuncian cada uno de los artículos ...

Lo que dejó de ser

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Cuando Charles Eastman, doctor de etnia sioux, llegó junto con sus compañeros al escenario de la masacre de Wounded Knee, apenas logró rescatar de la muerte a un puñado de personas que yacían agonizando en medio de los restos de aquella matanza. Cuando marchaban, escucharon el llanto de un bebé que se agitaba en los brazos del cadáver de su madre. La tomaron con ellos, y antes de dejarlo en manos de los médicos del ejército, le pusieron el nombre de Zintkala Nuni, “Pájarillo perdido”. Por entonces, Buffalo Bill regresaba de Europa, donde su circo había tenido gran éxito, en dirección al lugar donde ocurrió la masacre. Se cuenta que había sido llamado por el gobierno de los Estados Unidos para interceder y calmar a los lacotas, en especial a uno de los líderes de aquellos y su excompañero de espectáculos circenses: Sitting Bull, uno de los héroes de Little Big Horn. No sabemos si tuvo tiempo para parlamentar con él antes de que muriera con los suyos o no, sólo que Bill fue fot...

La Boule d'Or

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En 1810 un rayo cayó sobre la torre de la iglesia de Saint-Michel-des-Lions, una de las más importantes de Limoges, provocando graves daños en el edificio y el estupor entre la población. ¿Era aquello algún tipo de advertencia de origen sobrenatural, dirigida al modo de vida no demasiado piadoso que llevaba la burguesía provinciana de la capital de Lemosín? Quién sabe, pero por si acaso, por si se trataba únicamente de un suceso natural, pensaron que una vez finalizada la reparación de la torre colocarían en su punto más elevado un pararrayos. Hasta aquí todo fue más o menos normal. Pero entonces entró en juego un tal M. Bristroff, capitán de ingenieros del ejército francés que propuso que, en lugar de un pararrayos, se colocara en la aguja de la iglesia una esfera de metal de 600 kg. y casi 2 m. de diámetro. Esto, además de evitar el ataque de los rayos, vendría muy bien para "facilitar las operaciones de triangulación y mediciones geodésicas” .  Es de suponer que...

El olvido

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"Sobre su respectivo poder disputaban un día encarnizadamente el Sol y el Viento. No pudiendo convencerse el uno al otro con razones, como sucede casi siempre que se disputa, acordaron apelar a los hechos: saldría vencedor el que consiguiera despojar a un viajero de la capa en que iba embozado. El Viento comenzó entonces a soplar con furia sobre el caminante. Pero éste al ver que la capa se le iba por todos lados, se la ciñó más al cuerpo y desafió con éxito la fuerza del vendaval. Llegó el turno del sol, y después de disipar las nubes acumuladas por su adversario, comenzó a dejarse caer suavemente sobre las espaldas del viajero con sus mejores rayos de medio día. Una hora apenas habría pasado, cuando el hombre detuvo su marcha, se quitó la capa y corrió a refugiarse bajo la sombra de un árbol" De esto trata una de las conocidas fábulas de Esopo titulada "El viento y el sol", y así la imaginó Boris Artzybasheff, para una edición de 1933 (The Viking Press, New ...

Dar la vida

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“La Thiloriere ou Descente en Angleterre. Projet d'une Montgolfiere capable d'enlever 3.000 Hommes et qui ne coutera que 300.000 Francs…” Argaud de Barges, 1803. Así es cómo presentaba “Le publiciste ou Nouvelles politiques, nationales et étrangères” en su número del 2 de junio de 1803 un artefacto llamado el Thiloriere. Se trata de un inmenso globo que, según se afirma en la misma publicación, es “capaz de transportar a 3.000 hombres   y no costará más de 300.000 francos…” . Impresionante. Sobre todo si uno se fija en el detalle de que, además de hombres armados, viajan en la cesta caballos, carros y algunos otros complementos militares. He intentado averiguar quién fue el autor de tan alucinante proyecto y algún detalle más del mismo... Pudiera ser que el autor de la ilustración, Argaud de Barges, se inventara un motivo acorde con las sensibilidades del momento, que le permitiera ganarse unos sous vendiéndola al publiciste. De paso, salió de sus manos una obra c...

La pasada noche

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Lo crean o no, esta pasa por ser la primera fotografía que conocemos de una juerga nocturna. Pues si, un hecho tan trivial tuvo también su momento inaugural y lo fue de mano de un grupo de escoceses de Edimburgo quienes, a juzgar por lo que vemos, no lo pasaron nada mal. Aquél fue un acto moderno. Rompedor. Es como si comparándonos con ellos tomáramos nuestro móvil y nos hiciéramos una fotografía. Nada que ver. ¿O sí? Piensen ustedes que por aquél entonces tomarse una instantánea no era tal cosa: requería de un tedioso proceso de exposición en el que las poses de un grupo de amigos en el fragor de una juerga nocturna, podían terminar en dolorosos calambres causados por los largos tiempos de espera que requerían los viejos daguerrotipos. Afortunadamente, allá por los años 30-40 de aquél siglo, hizo su aparición el calotipo o "talbototipo", por su inventor William Henry Fox Talbot, que requería menos tiempo de exposición, y permitía tomar fotografías más espont...

Yva Richard

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Yva Richard marcó un antes y un después en el mundo del erotismo. Esta marca de lencería tenía su sede en el distrito de la Opéra de París, en un local de la calle Pillet Will, y se hizo famosa en los años veinte y treinta por lo atrevido de los productos de su catálogo que atrajo como clientela al París más elegante. Con el tiempo la marca fue especializándose de mano de sus creadores, pasando del erotismo más sofisticado a un fetichismo cada vez más marcado por el uso del cuero, el metal, los collares, botas y fustas. La marca Yva Richard había recorrido un largo camino desde que nació en 1914. Su nombre procede de la unión del de sus creadores, L. Richard y su esposa Natyva. Ambos habían conseguido colocar sus creaciones en el mercado a través de un atractivo catálogo " La Lingerie Moderne ", que era, ya de por sí, objeto codiciado por los más finos coleccionistas de arte erótico. Sus fotografías a menudo firmadas por "YR", tuvieron por más de una década...