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Viaje a Micklegard

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Micklegard era para los antiguos pueblos nórdicos “la ciudad grande”, algo que tenía que resultarles casi mítico, poblado de seres extraños, además de lejano. De aquella Micklegard o Miklagarðr volvían enriquecidos algunos de los que habían marchado a ella buscando fortuna, otros tantos lo hacían igual de miserables que cuando salieron de su tierra escandinava, y hubo muchos que no volvieron nunca, sin más, pues dejaron su vida en los caminos de ida o vuelta o, lo que era más frecuente, mientras servían al rey que habitaba en aquella ciudad, a decir de muchos la más rica y poderosa de la tierra. Estos buscadores de fortuna llegaban a Grikkland (Grecia) y Micklegard, que eran los nombres por los que conocían al imperio bizantino y su capital Constantinopla, atravesando el Báltico y las tierras de lo que hoy son Rusia y Ucrania. Allá les llamaban Varegos y encontraban fácilmente un puesto en uno de los cuerpos de élite más apreciados y mejor pagados por el emperador que gobernaba desde …

El libro de oraciones de Francesco Morosini

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Por si ocurría que en algún momento se torcían las cosas, algo no demasiado extraño en la Venecia del siglo XVII, el dogo Francesco Morosini (1619-1694) había preparado su Libro di Preghiere -Libro de Oraciones-, con el que enviar al diablo -o quizá él pensaba que al altísimo-, un alma por delante que fuera anunciando su llegada. El modo en que se ha conservado el libro y la propia biografía de Morosini parecen darnos a entender que no tuvo necesidad de reconfortar su espíritu con aquellas plegarias.
El libro de oraciones del dogo Francesco Morosini se encuentra actualmente en el Museo Correr de Venecia. Por cierto, dicen que el cordoncillo que sobresale en la parte inferior es el que servía para accionar la pistola.

Blues

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Ni su propia madre acertaba a recordar si la ceguera de Blind Willie McTell fue algo de nacimiento o le atacó durante los primeros años de su vida. El hecho es que era un hombre ciego con un sentido extraordinario del oído y el tacto, cosa que le vino muy bien para aprender a leer y escribir música en braille cuando otros apenas eran capaces de firmar con su nombre en una cuartilla cuadriculada. Siendo todavía un niño su madre empaquetó los pocos trastos de su casa, le cogió de la mano y se lo llevó a Statesboro, en Georgia, donde con la misma rapidez que quedó huérfano aprendió a tocar la guitarra. Es posible que fuera entonces cuando pensó en dedicar una de sus mejores canciones -Statesboro Blues-, a aquel lugar que le acogió, enseñó a ganarse el pan y prestó su tierra para descanso de la poca familia que tenía. No podía ser de otro modo.
Mama died and left me reckless, Papa died and left me wild, I ain't good lookin baby, but I'm someone's sweet angel child.
A partir de en…

quem pererro vagabundus

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La figura de la izquierda, la que parece marchar a la cabeza del grupo vistiendo sólo una capucha, repite como si se tratara de un mantra: “están muriéndose de calor, están muriéndose de calor”. Lejos de tomarlo en serio, debemos entender lo que cuenta como una ironía a la vista de que, además de esas palabras, de su boca sale una lengua viperina. Los dos jóvenes que conversan tras él nos lo aclaran. Están como toda la comitiva casi desnudos y exclaman: "¡Señor, nos morimos de frío!"
El que parece ser el padre marcha en medio del grupo y, tras escuchar lo que dicen los dos hijos que le preceden, les ordena que dejen de quejarse contestando: "Mirad a vuestro hermano pequeño, no se queja y sólo lleva una capucha". Parece que el aludido, que monta a las espaldas de su progenitor, ha entendido que hablan de él y pronuncia unos sonidos típicos de los niños pequeños: "Wa we". Los dos últimos también tienen algo que decir, y lo hacen dirigiéndose a su padre: &quo…

Desertores

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"Desde aquí la deserción tiene pena de vida", dice el texto labrado en la llamada "Piedra de los desertores" de Erlaitz, Irún. Leí en su momento que lleva en ese mismo lugar desde mediados del siglo XVIII, y era un modo de advertir a quienes vigilaban la frontera que queda enfrente de lo que les esperaba si pensaban en salir corriendo y pasarse al otro lado del Bidasoa. Pio Baroja hablaba de este mojón y su siniestro mensaje en su "Caballero de Erlaiz" y quiero recordar que también en alguno de los libros que dedica a Aviraneta.Hoy, como hago de vez en cuando desde hace ya muchos años, me acerco al lugar para aprovechar que esa joya sigue ahí después de casi tres siglos, paseo por los alrededores y echo un ojo a los montes que quedan al fondo, al otro lado de la frontera. Ahora uno no se juega la vida pasando más allá de la piedra de los desertores, pero no deja de parecerme una ironía del destino que, a pesar de ello, tampoco lo haga, enseñado como estoy…

qui me depeint

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Ese verde que inunda la mayor parte de la ilustración que acompaña a este texto me parece tan confuso como fascinante. Es obra de un tal William de Brailes, un iluminador de manuscritos activo en la zona de Oxford allá por la primera mitad del siglo XIII, y muestra la cruda visión que tuvo su autor de las consecuencias del diluvio. Para acentuar el efecto, en el reverso de la página hay un texto manuscrito en francés antiguo que dice algo así:
“Cuando el arca se detuvo, Noé mandó al cuervo para ver si hallaba tierra, pero habiéndola encontrado cubierta de cadáveres, se detuvo. Esto hizo que Noé lo maldijera y enviara en su lugar a la paloma, que trajo de vuelta una rama”
Leído esto creo que merece la pena volver a la ilustración y echarle un ojo. Vemos cómo de lo alto, de ese cielo teñido de rojo, caen con toda violencia cinco grandes columnas de agua, que son posiblemente las que han inundado la tierra. Se supone que han pasado, al modo bíblico, cuarenta días y cuarenta noches, y el po…

El silencio de Harpócrates

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Odilon Redon nos presenta a Harpócrates, el dios griego del silencio y el secreto, como si estuviera envuelto en un tenue pensamiento, o asomando por el otro lado de una pequeña ventana: lo vemos con dos dedos tapándose la boca en un gesto de significado inconfundible, mientras la otra mano toca el lóbulo de la oreja como acto que sugiere una escucha profunda. ¿De qué? Es de suponer que de ese mismo silencio, y de todos esos ruidos que corren por el interior de cada persona sin que normalmente sean atendidos.
Es curioso, pero Harpócrates es la adaptación griega del niño Horus del antiguo Egipto, a quien vemos lo mismo reproduciendo el gesto de llamada al silencio, que alzado sobre un par de cocodrilos. Quizá es consciente del delicado equilibrio que le mantiene en pie sobre ellos, y pide no romperlo agitando el ánimo de aquellos animales. Se cuenta también que tanto su versión griega como latina fue en ocasiones colocada a la entrada de los templos. Pretendían advertir a los visitantes…

La única revista que no tiene nada que decir

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Sin esperarlo, recibo un ejemplar de Le Petit Silence Illustré, una curiosísima publicación de la que dicen -subrayo el “dicen”-, que es uno de los más directos antepasados de los fanzines, y la precursora de la conocida revista satírica Hara-Kiri. Cuentan también que esta última se inspiró en “Le Petit Silence”, entre otras cosas para crear el lema con el que se publicitó en sus primeros años: “Si vous ne pouvez pas l'acheter, volez-le” (Si no puedes comprarla, róbala). En el potencial creativo del padre de aquella criatura, el periodista y escritor Jacques Sternberg, pesaba el bagaje existencial de aquellas generaciones que sufrieron el terrible aluvión de totalitarismos y guerras que ensombrecieron la primera mitad del siglo XX. A él y su familia, por ejemplo, les tocó abandonar su Bélgica natal huyendo del terror nazi al ser judíos, y refugiarse en España, donde fueron arrestados, devueltos a sus perseguidores y encerrados en un campo de concentración. Recuerdo todo esto cuand…

Bennett, ayuda de cámara de La Patti.

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La pasada noche estuve revisando las prodigiosas ilustraciones que puede encontrarse uno en la primera etapa de “La Vie parisienne”, revista francesa que, con el largo y elocuente subtítulo de “moeurs élégantes, choses du jour, fantaisies, voyages, théâtres, musique, modes…”, nombre tan extenso como la vida de la propia publicación, comenzó su andadura en 1863 y no se detuvo hasta 1970.
El caso es que saltando de una a otra ilustración, encontré en el número del 23 de enero de 1864 esta que acompaña al texto. Se refiere a la entonces famosísima soprano Adelina Patti, y me trajo a la memoria un curioso recorte de los que guardo en mi archivo referido precisamente a ella. En él se da una nota de color, y posiblemente también de fantasía exótica, a la vida itinerante que llevaba por aquél entonces la que terminó por ser uno de los prototipos de la diva de su tiempo. Lo cuenta La Época del 14 de abril de 1884 y dice así:
«La Patti va a cantar en Lisboa la celebrada ópera de Bizet, Carmen, q…

El tablado de Barba Azul

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Cuenta Jean Paul Lacroix en “La Presse Indiscrète” (1967), que cuando el 21 de febrero de 1951 corrió por París la noticia de que aquella misma mañana acababa de fallecer en su apartamento de la rue Vaneau el escritor André Gide, el director de un periódico de la tarde pensó en enviar inmediatamente a un reportero que pudiera cubrir la noticia, y así ser ellos quienes la dieran con mayor detalle esa misma tarde. Como quien llevaba esos temas no estaba en ese momento en la redacción, echó mano del primero al que vio, casualmente un joven periodista que se encargaba de los sucesos.

Una hora más tarde llamaba el reportero desde la rue Vaneau para dar el texto de la noticia a la redacción:

- Sin interés: muerte natural.

Por algún motivo, he recordado esta anécdota sobre la muerte, y lo que es natural y no natural, al encontrarme con este curioso grabado de George y Edward Dalziel, hábiles maestros grabadores en madera, los más célebres de la Inglaterra Victoriana. La imagen representa un d…

Día 58 y final. Lo que fué.

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“El poder llegar de un lugar a otro depende ahora de mi portátil. Durante la cuarentena, todas las formas en las que interactúo con el mundo, ir al trabajo, a la tienda, relacionarme con amigos y familiares, se han comprimido en un espacio digital. Ir de lugar a otro depende ahora del teclado de mi portátil. Este mapa que muestro aquí es el de mi vida actual. Aunque es frustrante sentirse desconectado de mi entorno inmediato, un lado positivo es que estoy más conectando con mis familiares y amigos en el continente (y en todo el mundo)” (Peter Gorman, Waikoloa, Hawai)
El pasado mes de abril, la página de CityLab invitó a sus lectores a dibujar el mapa de su mundo tal y como lo viven o han vivido durante la época del coronavirus. Propone que se muestre cómo se transformó la realidad circundante de cada uno, si esto afectó a sus sentimientos, emociones o, en general, al modo el que viven y entiende su entorno. La respuesta ha sido enorme y ha llegado desde todas las partes del mundo en fo…

Día 55. Un recuerdo: el paso del cometa.

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Leo en El Heraldo de Madrid de 17 de mayo de 1910:“En Chinchilla se ha suicidado, ahorcándose de una encina, un niño de once años. Se asegura que el motivo fue el temor a los efectos del cometa de Halley, el que, según los padres del niño, destruiría el mundo”Las consecuencias del paso de los cometas han sido consideradas tradicionalmente como nefastas: con ellos ha de llegar la guerra, el hambre, la peste o cualquier otro castigo que la divinidad tenga la ocurrencia de lanzar contra la humanidad en castigo por sus pecados. Esto es lo que, por ejemplo, podemos encontrar que nos cuenta el Kometenbuch (El Libro de los Cometas), una obra anónima escrita posiblemente en Flandes y publicada en 1587, que pretende recopilar las diferentes interpretaciones que se habían hecho del fenómeno desde la antigüedad. Pero el análisis lo hace tendiendo hacia el aspecto anecdótico, que se refleja especialmente en las alrededor de 14 magníficas ilustraciones que acompañan al libro para mostrar gráficame…