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Copias y locuras

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La historia que rodea a este grabado es menos sencilla de lo que pudiera parecer. Empieza con Demócrito. Se cuenta que éste abandonó la vida de comodidades y riquezas que le ofrecía el pertenecer a una rica familia de Tracia para dedicarse al estudio y la búsqueda del conocimiento. Era tal su obsesión por la elucubración que, según Aulo Gelio en sus Noches Áticas: “colocó un escudo en dirección a la salida del sol, para cegarse los ojos con el resplandor del bronce. De esta manera se cegó los ojos con los rayos de sol, para no ver así lo bien que les iba a los malos ciudadanos. Así también yo quiero que el resplandor del dinero ciegue los últimos días de mi vida para no ver al inútil de mi hijo pasándoselo bien” No le faltaba humor, a pesar de que los métodos que empleaba para concentrarse en sus meditaciones eran bastante discutibles. De hecho, dicen que fue él quien introdujo por primera vez el concepto del humor en la filosofía, que era “el filósofo que ríe”, en contraposic...

Los aparecidos

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Según se cuenta, la imagen que acompaña a este texto tiene que ver con una historia de supuestas apariciones, aunque no es necesario hacer muchas cábalas para llegar a la conclusión de que lo que ocurría en el castillo de Bicetre, al sur de París, era algo muy distinto. Pero el caso es que en los tiempos a los que me refiero, principios del siglo XVII, estaba en boca de todos los vecinos de la capital el rumor de que si uno se acercaba o pasaba por aquel lugar, iba a encontrarse inevitablemente con algún aparecido, por lo que era mejor no asomarse por allá. Quienes a pesar de todo lo hacían, contaron que desde las proximidades veían en su interior numerosos fuegos, escuchaban voces, gritos y risas que parecían venir de boca de unas siluetas que se movían entre sus ruinas. Los que además de acercarse le echaban valor y penetraban a su interior no regresaban nunca… Para los vecinos de la capital no había duda alguna de que aquello era cosa del más allá. La noticia llegó finalmente a...

Daveniyaqona

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Los daveniyaqona son unos cuencos rituales fiyianos tallados a partir de un solo bloque de madera sagrada de vesi (Intsia Bijuga). Se les daba forma humana y eran empleados para beber en ellos y verter a los dioses libaciones de yaqona, un preparado realizado con raíces de kava, planta de la familia de las piperáceas. Lógicamente, todo esto lo realizaban los sacerdotes para aprovechar las propiedades estimulantes de la yaqona y entrar en trance. Se supone que así se comunicaban con el espíritu ancestral que, encarnado con la forma de la vasija, pasaba al cuerpo del sacerdote. Durante el rito de bebida, llamado burau, el cuenco permanecía en el suelo lleno de yagona. Cuando llegaba el momento, el sacerdote sorbía el líquido con una pajita, debido a que mientras estaba poseído por el espíritu ancestral es “tapu”, tabú, por lo que debe evitar tocar la comida y las bebidas. Los fiyianos abandonaron el rito burau después de adoptar el cristianismo a lo largo del siglo XIX. Desde entonce...

K.K.K., el agente Roberts contra los futuristas

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¡Únete al K.K.K.! -anunciaba un cartel que pronto causó furor en Estados Unidos en aquellos años de las décadas de 1910 y 1920 ¿Les estaban invitando abiertamente a sumarse al Klan? No, ni mucho menos. Se trataba de una broma, de una provocación fácil de entender en aquellos tiempos, y que para hacerlo ahora es quizá necesario ponerse en antecedentes. La triple K había sido empleada con toda la intención para refererirse en este caso al Krazy Kat Klub, un club de fans de aquellas surrealistas tiras cómicas que creó George Herriman. El lenguaje, las situaciones y, sobre todo, la indefinición sexual de Krazy, que a veces era gato y otras, gata, convirtieron al comic en un referente cultural de la bohemia norteamericana de aquél entonces. El joven Cleon "Throck" Throckmorton era uno de ellos. Pintor, escritor y diseñador, había dirigido ya para aquellos primeros años de la década de 1920 varios grupos de teatro contemporáneo, y obtenido un gran éxito como escenarista, esp...

El día del eclipse

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Esta imagen, extraída de una de las primeras ediciones, posiblemente la de 1581, de la  "Chronographia o reportorio de los tiempos" de Jerónimo de Chaves, me ha traído a la memoria lo que contaba Jean Delumeau sobre el eclipse de agosto de 1654 en "El miedo en occidente". Sobre él transcribe el siguiente testimonio: “En ocasión de un eclipse que se produjo sobre las nueve o las diez horas de la mañana del día 12 del mes de agosto, se cometieron las mayores tonterías, no solam ente en Provenza, sino también en toda Francia, España, Italia y Alemania, tales que jamás se han oído contar otras semejantes. Habiendo hecho algunos correr el rumor de que todo el que se encontrara en el campo en el momento del eclipse, no pasaría del día, dieron ocasión a los más crédulos a estarse encerrados en sus habitaciones. Los médicos mismos autorizaron estas necedades, obligando a mantener las puertas y las ventanas cerradas, y a no tener en las habitaciones otra claridad qu...

La importancia del modo en que se decora un turbante

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La exposición "Meisterwerke muhammedanischer Kunst", celebrada en Munich en 1910, marcó un punto de inflexión en la visión que tenía hasta entonces el público europeo sobre lo que era el arte islámico, liberándolo de fantasías orientalistas para ubicarlo en el lugar que le correspondía en la historia del arte y la cultura. Durante el tiempo que duró la exposición, Munich fue un hervidero de artistas, intelectuales, marchantes de arte y coleccionistas, que se acercaban hasta aquella ciudad con el objeto de ser testigos de un evento cultural que prometía ser histórico. Por allá se apareció Henri Mantisse, buscando inspiración en las obras exhibidas, a la vez que aprovechó para conocer también de cerca la Oktoberfest con un grupo de amigos. Se cuenta que fue esta misma muestra la que animó a August Macke a planear un viaje a Tunez para conocer más de cerca todo aquello. Lo realizaría cuatro años después en compañía de sus amigos Paul Klee y Louis Moilliet. Fue en la pri...

Explicit novum testamentum

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Parece que esta curiosa obra titulada “Explicit novum testamentum”, fue firmada “in die apparationis domini”, el 6 de enero, de 1500 por un tal Peterus de Gemundis, monje dominico a quien se le conoce también una copia de las Sententiae de Petrus Lombardus (Basilea, 1492). Aunque una inscripción al pie del último grabado – IHENIS-, indica que estos fueron realizados en Jena (actual Alemania), es posible que Peterus redactara los textos que los acompañan en la vecina Leipzig. De hecho, quienes han estudiado la obra sugieren que pudo ser impresa en alguno de los Conventos dominicos que había en ambas localidades. Esto cuadra perfectamente con el hecho de que dicha orden tiene como principal cometido la predicación, y el “Explicit…” es una excelente herramienta tanto para memorizar como para difundir de manera comprensible el contenido de los textos que acompañan a las ilustraciones. Indagando sobre esta obra he encontrado prácticamente nada. Pero sí que he dado con refer...

Tesoros e impostores

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Rembrandt, "Parábola del tesoro escondido" c.1630 Es inevitable intentar imaginar qué hubiera pensado Carlos del Peral mientras se quitaba la vida en aquella celda en la que había sido recluido por “delitos de falsedad y estafa”, si hubiera sabido que 126 años después sería rescatado del olvido para verse mezclado en una extraña historia de atribuciones artísticas y tesoros ocultos en el norte de Italia. ¿Qué hubiera pensado? Posiblemente que todo esto le importaba un carajo, pues entre los presentes no hay más que curiosos y buscadores de diferentes fortunas. Nadie que supiera quién fue realmente él. De Roma me traje la última ocasión que estuve por ahí un curioso libro titulado “Storie e segreti dal mercato dell’arte” de Simone Facchinetti, profesor de historia del arte moderno en la Universidad del Salento, la región que se encuentra en lo que llamamos el tacón de la bota italiana. En uno de sus capítulos hace referencia a su relación con los habitantes de la vi...

En algún lugar de este jardín hay oculto un tesoro

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Resulta curioso el modo en que muchas veces se entrelazan diversas historias, se repiten los hechos y terminan por llevarnos a un destino que para nada hubiéramos imaginado en un principio. Este es el pensamiento que se me pasó por la cabeza cuando empecé a interesarme en la obra de un autor renacentista presuntamente desconocido, y terminé preguntándome sobre la veracidad de una historia de un tesoro escondido por un republicano español del siglo XIX… El 17 de noviembre de 2015, la casa florentina de subasta Pandolfini presentó a puja como segundo lote una tabla de 42,5 x 18,5 cm en la que se representaba un san Roque, y de la que únicamente se decía que se trataba de “Pintor lombardo-ligur de inicios del siglo XVI”. El precio de partida era de entre 5.000 y 7.000 euros. Hasta aquel momento no se tenían más noticias de aquella obra, pero a todo aquél que la ve le sorprende su factura: en especial el contraste entre el estilo moderno de la figura y ese fondo dorado que muestra...

Punt e Mes

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“ La mimica degli antichi investigata nel gestire napoletano ”, es una obra editada en Nápoles en octubre de 1832, cuyo autor fue un canónigo, anticuario y etnógrafo vocacional llamado Andrea De Jorio (1769–1851). Dicen que con esta obra, su autor abrió al estudio científico eso que ahora está tan de moda en los círculos empresariales y autoayudistas, llamado “lenguaje no verbal”, es decir: la lengua de los gestos. De hecho, el autor trata en el libro las diferentes maneras de expresarse sin hablar ni escribir, es decir: a través de las manos, los gestos de la cara y los movimientos de cualquier otra parte del cuerpo. Por ejemplo, para decir NO, el autor explica que pueden levantarse las pestañas empujándolas con los ojos, o volviendo la cabeza de izquierda a derecha, o levantando la cabeza como empujándola hacia atrás; puede hacerse también sobresacando el labio inferior y levantándolo ligeramente, o apuntando los dedos debajo de la barbilla y empujándolos hacia afuera, volviendo...

Rojo sobre gris

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Revisitando este fin de semana la adaptación cinematográfica de Visconti del “El gatopardo” volví a encontrarme con una escena, una imagen concreta de ella, por la que siento una especial devoción. Tanta, que hace tiempo me hice con una copia de ella que guardo como oro en paño. Transcribo lo que decía Lampedusa para inspirar después la adaptación visual a la que me refiero: “En cierta ocasión, ella fue a esconderse detrás de un enorme cuadro apoyado sobre el suelo; durante un rato «Arturo Corbera all'assedio di Antiochia» cobijó la anhelante ansiedad de la muchacha, que, sin embargo, al ser descubierta, con los labios sucios de telarañas y las manos envueltas en una capa de polvo, se dejó abrazar y demoró una eternidad en decir: «No, Tancredi, no», negativa que en realidad era una invitación porque hasta entonces él no había hecho más que contemplar con sus ojos azules el intenso verdor de los de ella.” La misma narración de Lampedusa parece apoyarse en todo momento en lo...

Hijos de Saturno

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"Había oído hablar de los túneles que hay debajo de la ciudad. Tenía amigos allí. Conocí a Manny cuando bebíamos en la calle. Sabía que vivía en los túneles. Siempre se portaba bien conmigo. Me protegía, nunca se propasó. Me sentía segura con él. Era un buscavidas nacido en Alaska. Iba por los casinos para ver si había dinero olvidado en las máquinas. Se encuentran cientos de dólares porque la gente que juega normalmente está borracha y no se fija. Me dijo que podía ir a vivir con él. Tuve miedo, allí abajo todo estaba muy oscuro y era un lugar extraño. Pero me prometió que nadie me haría daño. Su chamizo estaba cerca del Flamingo, junto a las vías férreas bajo el Rio. Le pedí que fuera delante. Llevábamos linternas en la frente. Cuando llegamos vi que era una habitación normal, con estanterías, un baño pequeño tapado con una cortina y una cama de matrimonio, todo bonito y limpio. La primera vez que dormí allí aluciné. Pensé: ¿Qué estoy haciendo?. Pero me sentí a salvo, tal c...