Día 27. Manojo de nubes.
Día 27 de encierro. Viernes Santo. Por ahora no hay ni un alma en la calle. Ni siquiera he visto todavía hacer su ronda a la persona que vigila los edificios universitarios que están aquí cerca. A su compañero del turno de ayer a la tarde le dedicamos unos gritos de ánimo, y un buen rato de charla quienes están en las casas más próximas. El cielo está limpio, totalmente despejado, así que nos tocará otra jornada de luz y calor. Manojo de nubes es lo que más o menos significa Dalbādal, el nombre que puso a este elefante su propietario. Muy poético y, de paso, nos invita a imaginar a esa inmensa mole como una tormenta que persigue a su mahout y va a terminar por atraparle, a pesar del esfuerzo que se da el pobre guía en correr. El propietario de nuestra nube, claro está, vería esto muy divertido, tanto que es un tema que parece repetirse bastante en los retratos de elefantes que pertenecían a los señores de la India de aquél entonces. Supongo también que se pretendía resaltar la virtud ...