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Imaginad el año 2000

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¡Si yo supiera cómo va a ser la literatura del año 2000, ya la estaría haciendo! –respondió Ramón del Valle-Inclán a la pregunta de un periodista del Ahora, cuando este le entrevistaba para un especial en el que se pedía a importantes figuras de la cultura, política, ciencia y espectáculo sobre cómo veían que sería el año 2000. Esta y otras opiniones aparecieron efectivamente en un extenso dosier del Ahora del 21 de febrero de 1932, en el que se traza un perfil de lo que sería el mundo, y más concretamente España, a los inicios de lo que es ahora nuestro siglo. Los temas que se tratan son de lo más variados, ajustados siempre a la especialidad de cada uno de los entrevistados, y curiosamente en muchas ocasiones se acercan más a la realidad de lo que ellos mismos hubieran podido suponer. En otras no, y su vaticinio se convierte en un entretenido ejercicio de ciencia ficción que merece ser degustado. Dejo a continuación los titulares que anuncian cada uno de los artículos ...

Desde el infierno

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Sobre lo que decía de Jack el Destripador la prensa española del año de los hechos (1888) es más de lo que uno pudiera imaginar en un primer momento. De hecho se da puntual y detallada noticia desde casi el principio de cada uno de aquellos crímenes, de los que “ya tienen conocimiento nuestros lectores”, en “La correspondencia de España”, “La Iberia”, “La Ilustración Española y Americana” (donde llegan a llamar Santiago el Destripador, al viejo Jack), “La Época”, “La república”, “El correo militar”, etc… El interés por esto me ha venido a cuenta a una relectura que he hecho de “Desde el infierno” de Alan Moore (y Eddie Campbell) que ha despertado en mi el ánimo suficiente para dedicar una parte de la mañana de este domingo a curiosear por la prensa española de aquél entonces. Y como premio, he dado con una más que curiosa reseña que, además de exponer las teorías de sobra conocida por quienes han pasado en algún momento por la cuestión, dejan otras informaciones que si bien no...

Lo que dejó de ser

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Cuando Charles Eastman, doctor de etnia sioux, llegó junto con sus compañeros al escenario de la masacre de Wounded Knee, apenas logró rescatar de la muerte a un puñado de personas que yacían agonizando en medio de los restos de aquella matanza. Cuando marchaban, escucharon el llanto de un bebé que se agitaba en los brazos del cadáver de su madre. La tomaron con ellos, y antes de dejarlo en manos de los médicos del ejército, le pusieron el nombre de Zintkala Nuni, “Pájarillo perdido”. Por entonces, Buffalo Bill regresaba de Europa, donde su circo había tenido gran éxito, en dirección al lugar donde ocurrió la masacre. Se cuenta que había sido llamado por el gobierno de los Estados Unidos para interceder y calmar a los lacotas, en especial a uno de los líderes de aquellos y su excompañero de espectáculos circenses: Sitting Bull, uno de los héroes de Little Big Horn. No sabemos si tuvo tiempo para parlamentar con él antes de que muriera con los suyos o no, sólo que Bill fue fot...

La Boule d'Or

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En 1810 un rayo cayó sobre la torre de la iglesia de Saint-Michel-des-Lions, una de las más importantes de Limoges, provocando graves daños en el edificio y el estupor entre la población. ¿Era aquello algún tipo de advertencia de origen sobrenatural, dirigida al modo de vida no demasiado piadoso que llevaba la burguesía provinciana de la capital de Lemosín? Quién sabe, pero por si acaso, por si se trataba únicamente de un suceso natural, pensaron que una vez finalizada la reparación de la torre colocarían en su punto más elevado un pararrayos. Hasta aquí todo fue más o menos normal. Pero entonces entró en juego un tal M. Bristroff, capitán de ingenieros del ejército francés que propuso que, en lugar de un pararrayos, se colocara en la aguja de la iglesia una esfera de metal de 600 kg. y casi 2 m. de diámetro. Esto, además de evitar el ataque de los rayos, vendría muy bien para "facilitar las operaciones de triangulación y mediciones geodésicas” .  Es de suponer que...

El arpa del sello

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Desde luego que no se trata de algo que resulte especialmente excepcional, pero la reseña que me he encontrado esta mañana en una publicación francesa de historia sobre un sello de Guilhem VIII, señor de Montpellier, me ha parecido absolutamente evocadora. Parece ser que ese sello en cuestión es el único que se conserva del tal señor y se halla en un documento de venta de unas tierras por parte de una noble fechado en 1192. El sello, que es lo que atrajo mi atención, nos muestra aquello que el señor de Montpellier quería que fuera la imagen de su persona y, por extensión, de su mandato: por un lado, un guerrero perfectamente pertrechado, espada desenvainada y en posición de combate, en forma muy parecida a la que tiempo después veríamos representarse a los condotiero. Pero lo llamativo es que en el reverso de esta, vemos algo absolutamente opuesto: el mismo hombre, pero esta vez vestido más modestamente, sentado y con un arpa en entre las manos, por el rostro parece estar sonrien...

The full effects of sinne

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“Ana, la hija de Iohn Ebstein, les confesó que venía de Colmar, donde había estado muchos días esperando a la puerta de la casa del verdugo con la esperanza de obtener un pedazo de carne de caballo para satisfacer su hambre. Pero no lo consiguió, y ahora venía a Rufack para rogarles que, si existía el cuerpo de cualquier hombre o mujer joven sin enterrar, que le dieran la oportunidad de preservar su vida. También sabe de que dos mujeres y un niño hicieron lo mismo: les contaron que habían vivido durante mucho tiempo de la carne de los hombres muertos que, es público, se guardaban en el claustro de la iglesia de San Nicolás. Por último, cuatro jóvenes mujeres habían cortado en pedazos el cadáver de otra joven doncella de once años de edad, y se comieron cada una de ellas su parte.” Así relataba Philip Vincent en sus “ The lamentations of Germany ” (1638) (Lamentos de Alemania), lo que estaba ocurriendo en el corazón de Europa a causa de la guerra de los 30 ...

Me dedicaré a robar bancos y cantarlo luego en poemas

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Hay ocasiones en las que las buenas palabras se nos administran para que entren en nuestro organismo como el más sutil de los venenos, y con la clara y única intención de quitarnos de en medio a nosotros o lo que es peor, a lo que somos. Algo así es lo que me parece que ha ocurrido a veces cuando la generosidad con la que se juzga a determinadas artistas se limita a tratarlas de musas o inspiradoras, como si ello fuera un honor que se les da. Esto se hace con personas cuyo talento ha sobrepasado al de la mayoría de sus contemporáneos y que han sido estos mismos quienes lo han pretendido anular otorgándoles el título de marras. Ustedes recuerdan a Camile Claudel, por ejemplo: lo que ella fue es lo que muchos hubieran querido ser. Y no musa precisamente. “Me dedicaré a robar bancos y cantarlo luego en poemas” Manifiesta una joven y soñadora Emmy Hennings (1885-1948)   en “El angel Dada” de José Lázaro y Fernando Gonzalez Viña . Hay poco de provocación en estas palabras, n...

El olvido

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"Sobre su respectivo poder disputaban un día encarnizadamente el Sol y el Viento. No pudiendo convencerse el uno al otro con razones, como sucede casi siempre que se disputa, acordaron apelar a los hechos: saldría vencedor el que consiguiera despojar a un viajero de la capa en que iba embozado. El Viento comenzó entonces a soplar con furia sobre el caminante. Pero éste al ver que la capa se le iba por todos lados, se la ciñó más al cuerpo y desafió con éxito la fuerza del vendaval. Llegó el turno del sol, y después de disipar las nubes acumuladas por su adversario, comenzó a dejarse caer suavemente sobre las espaldas del viajero con sus mejores rayos de medio día. Una hora apenas habría pasado, cuando el hombre detuvo su marcha, se quitó la capa y corrió a refugiarse bajo la sombra de un árbol" De esto trata una de las conocidas fábulas de Esopo titulada "El viento y el sol", y así la imaginó Boris Artzybasheff, para una edición de 1933 (The Viking Press, New ...

Galvs cantant

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Visitando el pasado domingo las cuevas de  Mendukilo , me preguntaba mi hijo por el origen de aquellas magníficas estalactitas y estalagmitas que asomaban por doquier, allá, en las mismísimas entrañas de la tierra, rellenando los oscuros vacíos que nos rodeaban. Le sorprendió saber que es un lento y continuo goteo el que a lo largo de milenios, va esculpiendo en el vacío esos apéndices rocosos que cuelgan de la bóveda o arrancan del suelo. – Entonces, si riegas una piedra, a ésta le salen ramas también de piedra- concluyó. – Bueno, no es así exactamente, y además se necesita mucho tiempo… El tiempo no es importante para él. O por lo menos, no se mueve con las mismas leyes. Siguió en silencio. Observando. Como esperando cazar a alguna de aquellas formas en pleno estiramiento. Parecía disfrutar de la idea de que todo lo que es, procede del agua: de ese pausado, repetitivo y rítmico goteo que ahora mismo está ocurriendo bajo nuestros pies, en un lugar en el que todo e...

Dar la vida

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“La Thiloriere ou Descente en Angleterre. Projet d'une Montgolfiere capable d'enlever 3.000 Hommes et qui ne coutera que 300.000 Francs…” Argaud de Barges, 1803. Así es cómo presentaba “Le publiciste ou Nouvelles politiques, nationales et étrangères” en su número del 2 de junio de 1803 un artefacto llamado el Thiloriere. Se trata de un inmenso globo que, según se afirma en la misma publicación, es “capaz de transportar a 3.000 hombres   y no costará más de 300.000 francos…” . Impresionante. Sobre todo si uno se fija en el detalle de que, además de hombres armados, viajan en la cesta caballos, carros y algunos otros complementos militares. He intentado averiguar quién fue el autor de tan alucinante proyecto y algún detalle más del mismo... Pudiera ser que el autor de la ilustración, Argaud de Barges, se inventara un motivo acorde con las sensibilidades del momento, que le permitiera ganarse unos sous vendiéndola al publiciste. De paso, salió de sus manos una obra c...