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Escribientes

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Esta fotografía la tomé en Ankara hace cosa de tres o cuatro años. Me llamó la atención el comprobar que todavía tienen vigencia en algunos lugares ocupaciones que nosotros habíamos ya olvidado o dado por perdidas. El oficio de escribiente como lo vi aquél día, y muy parecido a como siempre lo había imaginado, tiene para mí un regusto entre dulce y amargo, como el de aquellos sobres cerrados que nos esperaban antaño en el buzón, cuando no había correo electrónico y el teléfono era algo muy caro, en ocasiones con buenas noticias y en otras con alguna desgracia. Siempre me ha parecido que este oficio, el de escribiente, requiere de una gran paciencia y de un saber escuchar y entender muy particular: algo muy dificil de encajar en sociedades como la nuestra. En ocasiones, les vi servir un vaso de té a sus cliente mientras les atienden y dialogan con ellos, conocen los motivos que les han llevado a recurrir a sus servicios y el tipo escrito que necesitan. Es muy importante conocer todos lo...

Una vela por el Tibet

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Recojo el testigo enviado por mi amiga Isabel , y aquí queda para quien lo considere oportuno. Mas información aquí .

Identidades

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El día pasado, mientras escuchaba un viejo disco de Woody Guthrie que compré hace tiempo, cuando acompañaba con él la lectura de aquellas “Uvas de la ira” de los años de la depresión y la Dust Bowl , quise visitar alguna de esas páginas que circulan por Internet dedicadas a la obra de Dorothea Lange , una de mis fotógrafos favoritas, cuya obra se centra en gran parte en los años de la Gran Depresión. Pero mi atención se desvió al poco hacia otro de los temas que ocupó a la cámara de Lange: la llamada con no poco eufemismo “reubicación” de los ciudadanos de origen japones en Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. Hubo una de ellas que me llamó especialmente la atención, que venía acompañada de un pequeño texto explicativo: “Un comerciante americano de origen nipón colocó este cartel en la puerta de su negocio el día siguiente al ataque a Pearl Harbor. Lange hizo la fotografía en marzo de 1942, poco antes del internamiento de aquél hombre” Todo esto me recuerda a algo que le...

Verano de 1778: el día en que los peces saltaron a las barcas

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La ilustración es parte de una colección realizada por William Hamilton en Nápoles en el año 1776. Puede verse aquí . El texto, de la Gazeta de Madrid del martes 6 de octubre de 1778.

Sub umbra quiescunt

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A veces, uno necesita sentir que esta hablando sólo.

Les curieuses

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Realmente era un pueblo extraño. Aquél día celebraban una fiesta "country" en pleno corazón de la Gascuña, y por eso de ser domingo tenía también su jornada de mercado. Así venían haciendo esto último desde que en la Edad Media algún Conde o Rey ya olvidado les diera privilegio para ello, y así llevan con lo primero desde que a una asociación vecinal se le ocurriera tan pintoresca idea. Chocaba recorrer los diferentes puestos de foies , potages de todo tipo, fromages , armañaques y saussises , al ritmo de no se qué canción vaquera que servía de telón de fondo para que un hombretón grueso, y a todas luces medio borracho ya a esas horas de la mañana, nos avisara a voz en grito que terminaba el plazo para participar en el sorteo de un enorme cochon . - Demasiado grande para meterlo en el maletero, y además ¿quién tiene cojones para pasarlo por el cuchillo? Optamos por lo más razonable a esas horas, que no era otra cosa que refugiarnos en el café vacio más próximo, y recuperarn...

14 de julio

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Un día como hoy debe ser necesariamente difícil de olvidar. El 14 de julio todos nosotros dimos el primer paso hacia lo que somos ahora, ni más ni menos que los mismos subditos de entonces, pero con la aparente sensación de que nos hemos ganado la ciudadanía. Así de ilusos somos: inocentes y con la cabeza llena de sueños. Tal día como este, -hoy mismo para ser más exactos-, nuestra esperanza ha cumplido 14 semanas y sigue hacia adelante sin problemas. Hoy la hemos visto de nuevo. Ha sido emocionante. Es un paso muy importante para nosotros que nos llevará irremediablemente a lo que no somos ahora, pero gustosamente seremos en el futuro. 14 de julio. Revolución. !Redoblen los tambores, ondeen las escarapelas y ardan todas las prisiones de la esperanza!

قلعه الموت

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Afortunadamente, hay ocasiones en las que uno, sin casi darse cuenta, rompe con esta tediosa monotonía para verse atrapado por el rastro que ha dejado en él unas palabras, o tan sólo una idea, que ha encontrado en sus lecturas. Llegó hasta mis manos, casi por casualidad, el "Viaje al Valle de los Asesinos" de Freya Stark . Era inevitable tener presente en la memoria aquél "Alamut" de Vladimir Bartol , magnífica novela historica que continua siendo un actual alegato contra la manipulación sicológica de las corrientes totalitarias. Parece que hemos cambiado muy poco desde entonces. Durante el relato del viaje, que como en todos los que se precien lo menos deseable es la llegada al destino, Freya nos da cuenta de las vidas de sus acompañantes, tipos ya casi inexistentes salidos en apariencia de la más emocionante de las novelas de aventuras, pero a la vez impregnados de esos rasgos tan cotidianos e humanos que hacen de ellos más reales e interesantes. Mejor que segu...

Le passage

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Fue uno de esos amores a primera vista: lo vi e inmediatamente sentí que lo quería junto a mí. No sabía porqué, ni siquiera quise racionalizar el origen de tal deseo. Tan sólo se trataba de inventir el segundo que cuesta fotografiarlo, para dejar después su reflejo reposando en las entrañas de mi tarjeta de memoria. El tiempo me dirá cuando le venga en gana qué hacer con ello -pensé.

Confiar y Esperar

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Resulta curioso que el hombre, en su deseo de perpetuarse, vierta sus pensamientos más íntimos, aquellos que desea que trasciendan su propia vida, sobre la piel débil y enfermiza de una hoja de papel; ¿hay quizá algo más delicado sobre lo que escribir que un folio en blanco, al que el tiempo va a someter a humedades, fuegos, el ácido de las tintas, el lepisma, la termita y un sinfín de peligros, que hacen de cada instante de su existencia un segundo ganado al olvido?... Posiblemente lo haya: nuestra propia memoria y nosotros como depositarios que somos de ella. Decía Paul Valéry que los libros tienen los mismos enemigos que el hombre: el fuego, la humedad, los bichos, el tiempo y su propio contenido. Entiendo que dentro de todo esto se comprenden los recuerdos, y la memoria de aquellas cuentas desajustadas que han ido quedando colgadas a lo largo de nuestro tiempo. Son como balances en los que a veces no tenemos claro a quién debemos reclamar, y quedamos sin ni siquiera la posibilidad...

El Diamante y la Venganza (y VI)

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“Le Journal des Débats” había contratado en 1843 a Dumas para la publicación en su diario de un nuevo folletón que tuviera el éxito suficiente para aumentar las ventas, fidelizar a sus lectores y ser publicado después en forma de libro. ¡Casi nada!, se podría decir, aunque no lo era tanto, pues aquél mismo año se estaba publicando ahí mismo con un increíble éxito “Los misterios de París” de Eugène Sue. Dumas, que se mostró algo celoso por aquél éxito, tuvo la ocurrencia de comenzar la escritura de un texto ambientado también en París, pero en esta ocasión centrándolo en cuestiones relacionadas con la historia y la arqueología de la ciudad. Pero al editor no le gustó la idea, esperaba algo más propio de la “factoría Dumas”: aventura, intriga, acción, grandes pasiones y seres profundamente marcados por el destino… Al bueno de Alejandro no le quedó otra que ponerse a buscar una trama que tuviera algo más que ver con lo que se le había encargado, que se alejara de las simples divag...

El Diamante y la Venganza V

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La venganza,… …el deseo de consumarla, era lo único que había mantenido a Antoine Allut vivo, y con las fuerzas suficientes para soportar todas las penalidades por las que había pasado desde aquél día en que aquél Abad Baldini -¡abad!, se decía a sí mismo con una mezcla de burla y amargura-, le entregara un valioso diamante a cambio de delatar a sus tres amigos de París. Cuando él y su mujer se enteraron de que el mismo joyero que había tasado el diamante ante el Abad Baldini, lo vendió a un mercader turco por el doble de lo que les había pagado a ellos, montaron en cólera, lo asesinaron, robaron su dinero y huyeron lo más lejos que pudieron: a Grecia. Allá murió la mujer de Allut de unas enfermedades, y él fue apresado por un motivo desconocido y condenado a galeras. Fue en aquellos años de cautiverio donde acumuló en su espíritu el ánimo único de la venganza, centrado en aquél maldito abad de Nápoles que había llevado la desgracia a sus vidas. Por algún motivo, lo consideró...

El Diamante y la Venganza IV

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Prosper, el viejo limonadero… …entró a trabajar en el café del Señor Loupian, allá por el año 16, después de que una desconocida y acaudalada viuda se presentara ante el dueño de aquél establecimiento y le pidiera que empleara a ese buen hombre, y a cambio ella le pagaría una renta mensual de cien francos. Según dijo la dama, Prosper, que debía tener alrededor de cincuenta años, había servido con fidelidad y desinterés a su familia durante muchos años, y llegado el momento en que ella debía de marchar muy lejos, era su deseo dejarle empleado en un lugar de la fama y reputación de aquél. Loupian aceptó la oferta, y al día siguiente se presentó un hombre de aspecto descuidado y mal vestido. La señora del lugar, Madame Loupian, lo estuvo observando atentamente durante un buen rato, creyendo ver en sus rasgos algo que le resultaba familiar, pero terminó pensando que era más cosa de su fantasía que de la realidad. No le costó al viejo limonadero, que era en ese oficio en lo que le e...

El Diamante y la Venganza III

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El viaje del Abad Baldini… …a Nimes tenía un solo objetivo: dar con Antoine Allut para entrevistarse con él. Después de pasar unos cuantos días intentando localizarle, por fin logró acordar un encuentro en un mesón muy cercano a la Maison Carrée . A Antoine le sorprendió que alguien que no conocía, aunque podía jurar que a ese tal Baldini lo había visto en algún sitio, tuviera un interés tan vivo en encontrarse con él personalmente. Únicamente sabía que había llegado hasta allá con el objeto de hacerle entrega de un valioso legado. ¡Qué cosa más extraña! –debió pensar Allut. ¿A qué ese interés en conocerme y entregarme algo que dicen tiene mucho valor? Cuando por fin se encontraron, y después de la charla preliminar entraron en materia, el Abad le contó que estando preso en Nápoles por cuestiones políticas, conoció en su lecho de muerte a un hombre de unos 30 años, que había sido encerrado injustamente y que, a pesar de ello, perdonaba a los causantes de su desgracia. Era de ...