" Aguaxima , una planta que crece en Brasil y en las islas de América Central. Esto es todo cuanto se nos dice de ella. Y a mí me gustaría saber para quién se hacen descripciones como ésta. No puede ser para los nativos de la región, quienes obviamente conocen más características de la aguaxima que las que incluye esta descripción y que no tienen mayor necesidad de ser informados de lo que crece en su propia tierra: sería como decirle a un francés que el peral es un árbol que crece en Francia, Alemania, etc... Tampoco está hecha para nosotros; porque ¿qué puede importarnos que crezca en Brasil un árbol llamado aguaxima , del que desconocemos todo salvo el nombre? ¿A quién puede resultarle útil saberlo? Deja en la ignorancia a quienes ya lo estaban antes; no enseña nada a nadie. Si menciono esta planta, y varias otras igualmente mal descritas, es en atención a aquellos lectores que prefieren no encontrar nada en un artículo de Diccionario, o incluso encontrar una estupidez, a echa...
Se revolvía sobre sí mismo, como la bestia que se agita en el polvo, buscando el aire que le ayudara a respirar. El corazón, cada vez más acelerado, golpeaba su pecho con fuerza, como queriendo advertir a su propietario de que se podía ir acabando el tiempo. TOC, TOC, TOC La calle estaba empapada, pero ya no llovía. Su amigo y él habían dejado los libros en casa: no, no tenemos deberes –dijeron, y salieron como almas que lleva el diablo escaleras abajo. Era importante que llegaran en 10 minutos a la playa o saldrían sin ellos. YA LLEGAMOS A fuerza de hacer presión para atrapar el aire, sus ojos fueron quedándose acuosos, humedeciendo las mejillas, hasta dejar sobre ellas una fina y brillante película que daba a su rostro un tono rosa claro. VUELVE Lo habían pensado: mejor no pasar por casa para dejar los libros. En la playa nadie se los iba a llevar si los enterraban en la arena, como en otras ocasiones, y ahora no verían alejarse esa barca, con sus amigos, hacia Santa Clara. ADIOS Una...
En el ocaso, cuando las últimas luces del día rozan como la brisa aquellas rosas que siempre alguien se ocupa de cuidar, un brillo rojizo se proyecta sobre su lápida, y haciendo casi desaparecer el nombre, quedan presentes en ella la memoria de los cientos de personas que han acudido a visitarle.
Gracias, querido charles. Es un esfuerzo pequeño el que se nos pide para un objetivo grande. Besos y hasta pronto.
ResponderEliminarYa sabes, con China se hace la vista gorda en muchos aspectos por su gigantismo demográfico y económico.
ResponderEliminarVisito el enlace.
Saludos.
Ha sido un placer, Isabel, que no ha supuesto ningún esfuerzo. Más bien todo lo contrario.
ResponderEliminarYa sabes, Goathemala, que si el mercado es grande, el interés está en vender. En nada más.
Salud