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La carta amorosa

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Durante el siglo XVI, los dos Clouet, Jean, el padre y Francois, el hijo, pintores de la corte de los reyes de Francia, dieron título de nobleza a una modalidad de arte en la que hasta entonces no se había reparado demasiado: los retratos a lápiz. Con ellos, éstos pasaron de ser esquemas preparatorios, a obras artísticas completas. Prueba de lo que digo es que todas las grandes figuras de la corte de los Valois, desde los reyes hasta el último de los nobles, reclamaron la habilidad de los Clouet a la hora de hacerse con un retrato acorde con su posición. Incluso los poetas contemporáneos les cantaron suplicando que hicieran uso de su habilidad para el dibujo. Así lo hizo, por ejemplo Pierre de Ronsard en su “ Premier Livre des Amours” dedicando una elegía a Francois Clouet, a quien todos conocían por el apelativo de Janet: "Pein moy, Janet, pein moy, je te supplie, Sur ce tableau les beautez de m’amie De la facon que je te les diray" (“Píntame, Janet, píntame, te lo suplico, ...

La memoria desplazada

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Inquilina de la casas de acogida para inmigrantes en Chicago. 1910 Lewis Wickes Hine , ( 1874 - 1940 ) fue un fotógrafo estadounidense de principios del siglo XX. Estudiante de sociología, pronto adopto la cámara de fotos como herramienta de trabajo para sus análisis e investigaciones. De hecho, empleó las series que iba realizando como acompañamiento al contenido de las clases que impartía. Un método que entiendo debía ser absolutamente innovador para la época. Fue así como surgieron las series fotográficas que reflejan la llegada de inmigrantes a la isla de Ellis, las que muestran las condiciones laborales a las que eran sometidos aquellos cuando eran aceptados por fin en el país, el trabajo infantil, la vida de estas mismas personas en barrios marginales, etc… Si hay algo que para mi diferencia a Wickes de muchos otros autores que han recurrido a retratar la trastienda de la riqueza, es que éste lo hace con sencillez, sobriedad, sin escorzos ni afectación, dejando al espec...

Tartas y orinales

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Poco podía imaginar  Louis Bourdaloue (1632-1704), jesuita de la corte francesa de Luis XIV, que la fama que se ganó con sus sermones iba a ser recompensada bautizando con su su nombre a un tipo de orinal muy especial, que aún hoy en día hace las delicias de los coleccionistas de antigüedades. Así es, cuentan que era tan grande su habilidad oratoria, otros hablan de tediosa charlatanería, que las personas que le escuchaban no querían perderse ni una sola palabra de sus sermones. Sea como fuere, el caso es que algunas de las señoras de la buena sociedad de entonces que acudían a escucharle,  empezaron a encargar a sus menajeros unos recipientes que pudieran esconder entre sus faldas, por si durante el interminable proceso oratorio del padre Bourdaloue sentían alguna necesidad perentoria.   Esta necesidad tan especial hizo que el bourdaloue fuera dotado de un diseño ergonómico muy específico, de manera que servía lo mismo para aliviarse en cuclillas que de pie. Era obl...

De aquella prosperidad que dejamos...

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Parece una ironía, pero de “El triunfo de la muerte” de Andrea di Cione Orcagna, a punto estuvo de no quedar nada, de ser llevada por esa muerte, si cabe aún más terrible, que es la damnatio memoriae . Así hubiera sido, si no fuera porque sobrevivió esta escena: la que representa a unos mendigos desesperados llamando a la Muerte para que les libre de sus penas. Para que todos lo entendieran, de la boca de uno de ellos se hizo brotar una invocación de la que ahora no quedan más que algunas palabras sueltas. Afortunadamente, al ser un texto recurrente en otras obras de aquella época, sabemos que dice algo así como: “Da che prosperitade … / O morte medicina … / … ci adare omai l’ultima.” Que reconstruido con las partes que pudieran faltarle, vendría a decir: “De aquella prosperidad que dejamos/ oh muerte, medicina de todos los males/ condúcenos a nuestra última cena” Se ve en aquellos rostros de contornos ásperos y decididos, con características casi escultóric...

Breviari d'Amor

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Enredando en el catálogo de manuscritos medievales iluminados de la British Library me he encontrado con una nueva versión del “Breviari d'Amor” , obra del occitano Matfre Ermengaud, franciscano, trovador , antologista lírico y senhor de leis. Este Breviari, compuesto con nada menos que 35.600 octosílabos, lo escribió a caballo entre el siglo XIII y XIV, y tiene la curiosa virtud de venir a conciliar el amor por Dios con el erotismo terrenal de la lírica trovadoresca. Curioso, sí señor. Y más aún que pueda llamarnos la atención hoy en día, casi ocho siglos después. Hasta ahora, conocía sólo algunas de las iluminaciones que se conservan en la Biblioteca Nacional de Francia en una copia también de inicios del XIV. Dado lo costoso de ejecutar copias de ese pelaje, es fácil imaginar el éxito que debió de tener entonces la obra, al existir testimonio de diferentes ejemplares con su propio repertorio gráfico. La mayor parte de las iluminaciones tienen un gran encanto, pero es quizá una ...

La confesión

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"La confession coupee" (1751),  "La confesión recortada", es un pequeño libro bastante raro y complicado, no por su contenido, sino por tener un uso bastante delicado. Me explico: es necesario seleccionar, antes de la confesión, los pecados que se han cometido, estos están impresos en pequeñas lengüetas precortadas. Así cuando era tu turno de pasar por el confesionario, bastaba con abrir el libro echar un ojo a las pestañas que estaban dobladas, y el pecado aparece señalado. Es de suponer que el empleo de este recurso tecnologico del momento, evitaba a su propietario un trabajo de concentración arduo y doloroso, y ayudaba a descubrir que algunos de sus actos entraban sin su conocimiento en una categoría prohibida. Este gran invento no tuvo extrañamente el éxito de una reedición.... Y por lo tanto, los ejemplares completos y en buen estado son cada vez más difíciles de encontrar.

Y ahora que cumples tantos años...

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JV-3033. Espejo en espejo

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"Hermes construyó la primera lira con el caparazón de una tortuga. La música más delicada, pues, nace de la lentitud." (Josep María Espinàs, "A pie por Andalucia. Sierra Mágina") Me hubiera gustado saber escribir. Tener la suficiente habilidad para poder reflejar sobre el papel aquél instante. Mostrarlo tan frágil como todo aquello que tiene una vida limitada: tan sólo lo que duró el pausado repiquetear de Spiegel im Spiegel  entre los olivos. Arvo Part entre los olivos…  Y nosotros inmersos en aquél mar de luz flameante, aire fresco y troncos grises y llenos de fisuras. Avanzamos despacio por una carretera vecinal en dirección a Puente del Obispo. Estábamos abandonados al colorido aroma que penetraba por las ventanas y al lento sonido de la música. Mientras, los olivos avanzaban lentos a uno y otro lado. Sin detenerse nunca. En el gesto de sus ramas, uno intuye la fuerza con la que las raíces que las sustentan se aferran a la tierra. Lo mismo, pensé, que nosotros l...

Raíz de hierba

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“El hermano mayor de mi compañero de clase representaba a mis ojos el símbolo de la revolución por lo mucho que le gustaba contar las aventuras de sus viajes como guardia rojo. Pero un día una flauta de bambú cayó en sus manos y quien tanto disfrutaba compartiendo sus fantásticos relatos se volvió de repente un ser reservado y taciturno. Conservo su imagen cada vez que regresaba del campo a casa de sus padres con un desgastado petate de lona en la mano derecha, la flauta en la izquierda y unas viejas zapatillas de deporte llenas de barro; la misma estampa de cuando se volvía a marchar, solo que al partir sus zapatillas estaban relucientes porque su madre se había encargado de limpiarlas. Los días que pasaba en casa se quedaba sentado en la ventana tocando entrecortadas melodías de la revolución que en su flauta perdían el ardor y el ímpetu revolucionario y adquirían un tono lánguido y decadente. A veces simplemente se apoyaba en el alféizar con la mirada perdida y si nos acercábam...

Para que yo hable de poesía

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Para que por fin, después de tanto tiempo, me decidiera hoy a dedicar dos líneas a la poesía, han tenido que pasar muchas cosas. Tantas, que si uno creyera en predestinaciones, magias y mensajes cifrados de vaya usted a saber qué entidad, pensaría que el cúmulo de circunstancias coincidentes que han venido a agruparse en tan corto periodo de tiempo, eran cosa –en el mejor de los casos-, de alguna dulce musa que ha tenido a bien dar cuenta a mi entendimiento de la necesidad de ponerme a esto. - ¿Para qué? Creo que la inexistencia de una respuesta coherente, hace ya innecesario el seguir adelante en lo que me proponía. Sin embargo, a este que leen, le atraen de manera absolutamente instintiva, irracional, todos aquellos asuntos que son inútiles, que no sirven para nada… Por ejemplo. ¿A quién demonios puede interesarle que, tras escribir la anotación anterior, me diera por buscar un paralelismo entre lo que hacía la bruja valenciana y los senninbari ( 千人針 )? No sólo no interesa, si no que...

La bruja de Valencia

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Según uno interprete el documento del que les voy a hablar a continuación, puede encontrar en lo que se cuenta, la trágica historia de una mujer que entregó su alma al diablo para recuperar el amor de su marido, la cual, lejos de alcanzar su fin, terminó vagando por este mundo enloquecida, llevando la desgracia a sus conocidos, para terminar encerrada en las cárceles de la inquisición. Pero esto no es más que una de tantas lecturas... ¿o no?  Ocurre que los restos que llegan hasta nosotros del pasado, lo hacen de tal modo, que parecen arcilla en manos del curioso, del historiador o del charlatán, pues permiten moldear diferentes imágenes de lo que en ellos se puede leer. Puede darse el caso de que el texto, merced a su brevedad, y según la predisposición que mostremos ante él, lo mismo puede mostrarse como una fábula a medio camino entre la historia de Juana la Loca y la Fausto; un claro ejemplo de esquizofrenia, o carnaza mistérica para los alucinados seguidores de los programas m...

Aquél día nevó como no lo había hecho desde hacía cosa de 30 ó 40 años...

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Te contaba el día pasado que la niebla que en ocasiones ves asomar por las mañanas, no es otra cosa que esas nubes que vuelan por encima de nuestras cabezas, y que cuando cae la noche bajan a la tierra a dormir, a descansar de una larga jornada de baños celestes. Están tan agotadas, o son tan perezosas, que hay ocasiones en las que incluso habiendo salido ya el día, permanecen acostadas sobre los prados que rodean a esta ciudad, seguramente desperezándose de la ligera y confortable cabezada que se han dado. Pero eso no es todo, pues también te expliqué el porqué de los sueños que vienen a visitarnos todas las noches. No me refiero, claro está, a los que nos acompañan cuando estamos despiertos, cuando esperamos, cuando deseamos, o cuando nos sentimos frustrados o esperanzados. No a esos no, que todavía no han aprendido a volar, y nos obligan a cargar con ellos hasta que vayan cogiendo ligereza, sepan mover sus alas, y terminen por abandonarnos yendo a poblar aquellas mismas nubes de las...

Canto de nieve para Wu, que regresa a la capital

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“No se ve un solo un pájaro en el aire, ni animal alguno sobre la tierra. Cuando agotado dirige uno la vista en todas direcciones para hallar una ruta que lo atraviese, se busca en vano; los únicos indicadores del camino son los huesos calcinados de los muertos” Lo bueno de textos como este, al modo de entender de quien les escribe, es su poder de evocación, el misterio que emana de cada una de las palabras que lo componen, hasta formar en todo su conjunto, el escenario de un sueño, de una pesadilla o, simplemente, una metáfora perfecta de algo que seríamos incapaces de enunciar directamente. Les propongo que repasen ese primer párrafo y no continúen más allá. No, no me den las gracias por eximirles de seguir leyéndome por una vez. Es una libertad condicionada por lo que les pido. Es más: condicionada y temporal, pues una vez que lo hayan hecho, les invito a descubrir a que viene todo esto siguiendo el camino que marcan las palabras a lo largo del blanco desierto de esta p...