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Y ahora que cumples tantos años...

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JV-3033. Espejo en espejo

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"Hermes construyó la primera lira con el caparazón de una tortuga. La música más delicada, pues, nace de la lentitud." (Josep María Espinàs, "A pie por Andalucia. Sierra Mágina") Me hubiera gustado saber escribir. Tener la suficiente habilidad para poder reflejar sobre el papel aquél instante. Mostrarlo tan frágil como todo aquello que tiene una vida limitada: tan sólo lo que duró el pausado repiquetear de Spiegel im Spiegel  entre los olivos. Arvo Part entre los olivos…  Y nosotros inmersos en aquél mar de luz flameante, aire fresco y troncos grises y llenos de fisuras. Avanzamos despacio por una carretera vecinal en dirección a Puente del Obispo. Estábamos abandonados al colorido aroma que penetraba por las ventanas y al lento sonido de la música. Mientras, los olivos avanzaban lentos a uno y otro lado. Sin detenerse nunca. En el gesto de sus ramas, uno intuye la fuerza con la que las raíces que las sustentan se aferran a la tierra. Lo mismo, pensé, que nosotros l...

Raíz de hierba

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“El hermano mayor de mi compañero de clase representaba a mis ojos el símbolo de la revolución por lo mucho que le gustaba contar las aventuras de sus viajes como guardia rojo. Pero un día una flauta de bambú cayó en sus manos y quien tanto disfrutaba compartiendo sus fantásticos relatos se volvió de repente un ser reservado y taciturno. Conservo su imagen cada vez que regresaba del campo a casa de sus padres con un desgastado petate de lona en la mano derecha, la flauta en la izquierda y unas viejas zapatillas de deporte llenas de barro; la misma estampa de cuando se volvía a marchar, solo que al partir sus zapatillas estaban relucientes porque su madre se había encargado de limpiarlas. Los días que pasaba en casa se quedaba sentado en la ventana tocando entrecortadas melodías de la revolución que en su flauta perdían el ardor y el ímpetu revolucionario y adquirían un tono lánguido y decadente. A veces simplemente se apoyaba en el alféizar con la mirada perdida y si nos acercábam...

Para que yo hable de poesía

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Para que por fin, después de tanto tiempo, me decidiera hoy a dedicar dos líneas a la poesía, han tenido que pasar muchas cosas. Tantas, que si uno creyera en predestinaciones, magias y mensajes cifrados de vaya usted a saber qué entidad, pensaría que el cúmulo de circunstancias coincidentes que han venido a agruparse en tan corto periodo de tiempo, eran cosa –en el mejor de los casos-, de alguna dulce musa que ha tenido a bien dar cuenta a mi entendimiento de la necesidad de ponerme a esto. - ¿Para qué? Creo que la inexistencia de una respuesta coherente, hace ya innecesario el seguir adelante en lo que me proponía. Sin embargo, a este que leen, le atraen de manera absolutamente instintiva, irracional, todos aquellos asuntos que son inútiles, que no sirven para nada… Por ejemplo. ¿A quién demonios puede interesarle que, tras escribir la anotación anterior, me diera por buscar un paralelismo entre lo que hacía la bruja valenciana y los senninbari ( 千人針 )? No sólo no interesa, si no que...

La bruja de Valencia

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Según uno interprete el documento del que les voy a hablar a continuación, puede encontrar en lo que se cuenta, la trágica historia de una mujer que entregó su alma al diablo para recuperar el amor de su marido, la cual, lejos de alcanzar su fin, terminó vagando por este mundo enloquecida, llevando la desgracia a sus conocidos, para terminar encerrada en las cárceles de la inquisición. Pero esto no es más que una de tantas lecturas... ¿o no?  Ocurre que los restos que llegan hasta nosotros del pasado, lo hacen de tal modo, que parecen arcilla en manos del curioso, del historiador o del charlatán, pues permiten moldear diferentes imágenes de lo que en ellos se puede leer. Puede darse el caso de que el texto, merced a su brevedad, y según la predisposición que mostremos ante él, lo mismo puede mostrarse como una fábula a medio camino entre la historia de Juana la Loca y la Fausto; un claro ejemplo de esquizofrenia, o carnaza mistérica para los alucinados seguidores de los programas m...

Aquél día nevó como no lo había hecho desde hacía cosa de 30 ó 40 años...

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Te contaba el día pasado que la niebla que en ocasiones ves asomar por las mañanas, no es otra cosa que esas nubes que vuelan por encima de nuestras cabezas, y que cuando cae la noche bajan a la tierra a dormir, a descansar de una larga jornada de baños celestes. Están tan agotadas, o son tan perezosas, que hay ocasiones en las que incluso habiendo salido ya el día, permanecen acostadas sobre los prados que rodean a esta ciudad, seguramente desperezándose de la ligera y confortable cabezada que se han dado. Pero eso no es todo, pues también te expliqué el porqué de los sueños que vienen a visitarnos todas las noches. No me refiero, claro está, a los que nos acompañan cuando estamos despiertos, cuando esperamos, cuando deseamos, o cuando nos sentimos frustrados o esperanzados. No a esos no, que todavía no han aprendido a volar, y nos obligan a cargar con ellos hasta que vayan cogiendo ligereza, sepan mover sus alas, y terminen por abandonarnos yendo a poblar aquellas mismas nubes de las...

Canto de nieve para Wu, que regresa a la capital

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“No se ve un solo un pájaro en el aire, ni animal alguno sobre la tierra. Cuando agotado dirige uno la vista en todas direcciones para hallar una ruta que lo atraviese, se busca en vano; los únicos indicadores del camino son los huesos calcinados de los muertos” Lo bueno de textos como este, al modo de entender de quien les escribe, es su poder de evocación, el misterio que emana de cada una de las palabras que lo componen, hasta formar en todo su conjunto, el escenario de un sueño, de una pesadilla o, simplemente, una metáfora perfecta de algo que seríamos incapaces de enunciar directamente. Les propongo que repasen ese primer párrafo y no continúen más allá. No, no me den las gracias por eximirles de seguir leyéndome por una vez. Es una libertad condicionada por lo que les pido. Es más: condicionada y temporal, pues una vez que lo hayan hecho, les invito a descubrir a que viene todo esto siguiendo el camino que marcan las palabras a lo largo del blanco desierto de esta p...

Por contar algo cuando el silencio se prolonga.

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Pocas cosas resultan tan placenteras como la de comenzar la lectura de un libro recién llegado a casa, una tarde de lluvia y viento como ésta. Una lectura, por cierto, tan prometedora y esperada a lo largo del tiempo pasado como la que me ofrece la conocida obra del gran Kazantzakis. Como punto de partida, el recuerdo de la visita a su tumba en Heraklion, donde su célebre epitafio reza, a modo de prólogo de las páginas que voy a leer, aquello de: Δεν ελπίζω τίποτα, δε φοβούμαι τίποτα, είμαι λέφτερος No espero nada, no temo nada, soy libre

αέρα στα πανιά μας

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Les voy a hablar de este navío de tres mástiles con velas desplegadas, abundante artillería, y un elegante mascarón de proa ¿Les dice algo? Su nombre era  Joly , una fragata de 36 cañones que salió allá por el año 1684 del puerto de La Rochelle, escoltando a otras dos fragatas, la  Belle y La Aimable , y al queche Saint-François . Transportaban colonos, alimentos y soldados, en una expedición que, encabezada por La Salle, marchaba a colonizar la Louisiana. Pero hagamos como con la pipa de Magritte: eso no es un barco, es el dibujo de un barco, y si lo amplían y se fijan bien en él, verán que hay unas notas manuscritas a la derecha y a la izquierda en francés, en una letra que -como se dice en la ficha del archivo que lo conserva-, está muy desvaída.  Intentemos leer lo que dice a la derecha: "Monsieur. Je ne sauve pas quel sorte de gens vous etes / nous sommes francaises nous sommes par/ mi les sauvages nous [...] bien etre / parmi les cre...

Libros para un viaje extraño y poco apetecido

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Toca hacer la maleta para un viaje tan extraño como poco apetecido. Será un equipaje breve, no se necesita prácticamente nada allá donde voy, y me detengo únicamente en seleccionar los libros que me acompañarán, pues quiero pensar que dispondré de una buena porción de tiempo que aprovechar en la lectura. Aunque sea sólo visto por ese lado, por fin podré detener por unos días el imparable ritmo que, desde hace ya más de un año, me tiene continuamente ocupado y ausente, con el humor oscurecido y el afecto hacia mis semejantes regado por el espejismo de la decepción. Quizá pueda parar un poco, leer y reflexionar. Es posible que incluso vuelva a tomar de la mano a los dos vástagos que dejé recién empezados, y los concluya con renovada esperanza. ¡Quién sabe!: los cambios y paréntesis siempre ofrecen visiones de esperanza. Seguramente me llevo más de lo que pueda leer… El primer libro que he metido en la maleta es  "Vicomtes et vicomtés dans l'occident médiéval" de Hélène Déb...